TRES GARRAS DE HIENA
Voy a comprar el pan, como el lobezno
que, una vez que ha sedado a su manada,
ha de seguirles prolongando el sueño.
Por un momento pienso: en esta miga
se agrupa nuestra vida, nuestra pérdida,
victorias, perlas, vómitos. Comerla
va siendo la manera de aplazar
el cheque al portador de nuestra muerte.
Pero la palpo y veo lo contrario:
no llevo sino tres barras de olvido,
seiscientos gramos húmedos de muerte,
que el nutriente que late en esta bolsa
propina prepotencia de los cuerpos
y desprecia la esencia de los hombres.
Subo las escaleras de mi casa,
doy su ración de muerte a cada uno
de mis parientes.
Bendice dios nuestra salud amén.
Es un poema de David Leo García, de su libro Urbi et orbi, XXI Premio de Poesía Hiperión.
Fuente: Portal de Poesia.